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Jesús Gallardo es el tabasqueño con más Mundiales de Fútbol
El cardenense Jesús Gallardo hará historia como el único tabasqueño en jugar tres Copas Mundiales de Fútbol

El Heraldo de Tabasco
ELHEROICO.COM
03 de junio de 2026
Villahermosa, Tabasco
El pitazo inicial es cuestión de días y la Copa Mundial de la FIFA 2026 está por inaugurarse en una edición sin precedentes que expandirá las fronteras del balompié a 48 selecciones nacionales con la participación de tres países anfitriones: Canadá, Estados Unidos y México, convirtiendo a nuestra nación en la primera en albergar tres justas mundialistas en su historia. Sin embargo, el estado también hará historia en los botines del orgullo choco Jesús Daniel Gallardo Vasconcelos.
Mejor conocido como el Vegueta Gallardo, el tabasqueño está listo para escribir su nombre en los anales del deporte al convertirse en el primer y único futbolista oriundo de estas tierras en ser convocado y participar en tres Copas del Mundo.
Tras haber sido un titular indiscutible en los Mundiales de Rusia 2018 y Catar 2022, el lateral zurdo dejará un récord absoluto que parece inalcanzable para las próximas generaciones chocas, consolidando su nombre en el olimpo del fútbol nacional.
Con este gran logro deportivo vale la pena recordar el legado que ha cosechado Jesús Gallardo quien nació el 15 de agosto de 1994 en la colonia Nuevo Progreso, en el municipio de Cárdenas, criado en el seno de una familia trabajadora por sus padres José Alberto Gallardo Sedano y Maribel Vasconcelos Gamas, cobijado por sus hermanos Juan Pablo, Carlos, Ángel y Diana.
Sus primeras letras las trazó en la primaria “Carlos Pellicer Cámara”, continuando su educación en la Secundaria Federal y en el Colegio de Bachilleres Plantel 5 de la misma municipalidad.
Pero el balón siempre fue su imán y la distracción que guió su vida. En Cárdenas aún vive el recuerdo de aquel niño que salía a vender tortas para ayudar a su familia, pero que rara vez lograba terminar la venta porque se quedaba jugando cascaritas en los campos de Nuevo Progreso, donde tuvo participación en los equipos de Alameda, Osos Pueblo Nuevo, Progreso y Cañales.
Desde su debut infantil a los ocho años con el equipo Pollo Pelón, su calidad era evidente, pero el camino al profesionalismo le exigiría una tenacidad de acero al tener que recorrer diariamente cerca de 126 kilómetros desde Cárdenas hasta la ranchería Acachapan y Colmena, en Villahermosa, para poder entrenar con los Jaguares de la Sección 48 de la Tercera División, tras haber dado sus primeras patadas oficiales en el club Once Hermanos.
Cuando llegó la oportunidad de probarse con los Pumas de la UNAM, Gallardo y un grupo de amigos tabasqueños llegaron un día tarde a la convocatoria en la Ciudad de México. En cualquier otro escenario, las puertas se habrían cerrado, pero el cuerpo técnico de las fuerzas básicas universitarias decidió darle una oportunidad de último minuto; bastó ver correr al choco por la banda para saber que tenían un diamante en bruto.
Fue en el conjunto de la capital donde se ganó el mote de Vegueta, debido a aquel característico peinado picudo de sus inicios que emulaba al famoso personaje saiyayin de la caricatura Dragon Ball, el cual era un férreo guerrero como él.
Las canchas de tierra quedaron atrás y el gran escenario abrió sus cortinas en el año 2014. El Estadio Nemesio Díez fue el testigo de su debut profesional en un vibrante encuentro de la Copa MX donde Pumas se midió ante los Diablos Rojos del Toluca, su actual equipo.
Aquella noche, portando el dorsal 88, el cardenense saltó como titular y con el desparpajo que lo caracteriza mandó el balón al fondo de las redes al minuto 55 para sellar un empate 2-2, había comenzado formalmente su idilio con la historia del fútbol profesional.
El llamado a las canchas internacionales fue el fruto de una regularidad envidiable en la Primera División. Gallardo ha sabido gritar campeón y consolidarse en cada institución que ha pisado desde que salió de Pumas, acumulando en su vitrina un palmarés de respeto: Liga MX, Copa MX y dos títulos de la Liga de Campeones de la Concacaf con los Rayados de Monterrey, y su más reciente éxito tras coronarse bicampeón de Liga MX, Campeón de Campeones y la última Liga de Campeones de la Concacaf con los Diablos Rojos del Toluca.
Con la Selección Mexicana, el cardenense también sabe lo que es saborear la gloria al levantar tres veces la Copa Oro y una Nations Leagues. Esta constancia indiscutible en el máximo circuito hace que los aficionados veteranos de Tabasco inevitablemente lo pongan a la altura de las grandes leyendas chocas del deporte, quienes abrieron la brecha del talento regional en sus respectivas épocas y disciplinas.
Sin embargo, en el fútbol, el jugador tabasqueño más cercano que se encuentra en la órbita de competir con el monumental legado de Gallardo en el Tricolor es Diego Lainez. El habilidoso extremo de Villahermosa, con su experiencia en Europa, su protagonismo en la Liga MX y su histórica medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Tokio, se ha consolidado como el perseguidor más próximo en cuanto a impacto y jerarquía con el combinado nacional. A pesar de la enorme calidad de Lainez, Jesús Gallardo se mantiene firme en la cima en solitario, blindando su trono deportivo con un récord de tres citas mundialistas que tardará décadas en ser igualado.
Detrás del Vegueta indomable que recorre la banda izquierda, se encuentra el hombre que nunca olvidó de dónde viene y cuyo motor principal sigue siendo su círculo más íntimo.
Hoy, consolidado como un atleta de élite, Jesús Gallardo camina de la mano de su esposa Orquídea Garza y de su pequeño hijo Daniel, quienes representan su motivación absoluta para encarar este nuevo reto profesional.
Aquel niño que alguna vez soñó con ser arquitecto terminó por construir el plano perfecto de su propia vida a base de goles y una regularidad inquebrantable.
La Copa Mundial de la FIFA 2026, arropada con el calor del público mexicano, será el escenario idóneo para coronar una trayectoria de leyenda local. Al saltar a la cancha en este torneo, Gallardo no solo estará defendiendo los colores de la Selección Mexicana, también estará representando el orgullo choco.
Su travesía que comenzó en los llanos de tierra tabasqueños de donde le decían que nadie los escogía para primera división, alcanza una dimensión histórica al cumplir lo que siempre contestaba, “Yo puedo ser el primero”, y también lo será dejando un récord que parece eterno para el deporte choco jugando su tercer Mundial de Fútbol en casa con el respaldo de su gente.
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